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La gente que vende informalmente a menudo sufre de ataques por parte de la policía para ser removidos del lugar, por esta razón los comerciantes informales tienen que desarrollar estrategias como las que nosotros desarrollamos para no ser sorprendidos por la policía. Lo que los comerciantes hacen es deshacerse lo mas rápido posible de las envolturas de sus productos y de los empaques para aminorar el volumen de su mercancía( de dudosa procedencia o probablemente china)
Esta basura que los comerciantes tiran es la que yo he recogido de las calles “EL SALVADOR” y “PINO SUAREZ”, esto en el llamado “Zócalo capitalino”.
Este proyecto consiste básicamente en modificar estos cartoncillos encontrados en la calle y plantear metafóricamente una analogía entre los comerciantes informales y los artistas de la calle, que en ambos casos actúan ilegalmente.
La modificación consiste en pintar cada uno de estos cartoncillos con acuarelas y acrílicos, el resultado es una serie de máscaras con el tema del payaso. La forma predeterminada de los cartoncillos es como de una especie de antifaz, los nuevos antifaces aluden al anonimato de la identidad de los artistas callejeros y la de los comerciantes. Los payasos aluden al acto, al hecho de “burlar”. En ambos casos se trata de “burlar” a la policía para lograr los fines deseados: pintar - vender.


Burlar!

Burlar!


A la policía siempre hay que burlar!!!